Depresión. Definición y tratamiento

Más que “estar triste”

La depresión es una condición real y seria. No es diferente a la diabetes o a una enfermedad del corazón en su capacidad de afectar la vida de alguien. Puede tener efectos emocionales y síntomas físicos y dificultar mucho la vida de quienes la padecen. Algunas personas creen erróneamente que la depresión sucede cuando te permites revolcarte en tu pena o tristeza. Pueden pensar que se puede curar con pensamientos positivos o un cambio de actitud.

En realidad, la depresión no es un signo de autocompasión, debilidad o pereza.

La depresión es un trastorno de salud mental común. A nivel mundial, se estima que el 5% de los adultos padecen este trastorno. Se caracteriza por una tristeza persistente y una falta de interés o placer en actividades que previamente eran gratificantes y placenteras. Además, puede alterar el sueño y el apetito, y es frecuente que concurra con cansancio y falta de concentración. Los efectos de la depresión pueden ser prolongados o recurrentes, y pueden menoscabar extraordinariamente la capacidad de una persona para actuar y vivir una vida gratificante. Sin tratamiento, los síntomas de la depresión pueden continuar durante semanas, meses o años pares. La depresión puede llevar al suicidio.

No buscar tratamiento para la depresión puede afectar negativamente o perjudicar la relación de una persona con amigos, compañeros de trabajo y familiares. La depresión no tratada puede dificultar el desarrollo de nuevas relaciones o el mantenimiento de las existentes, puesto que las personas con depresión a veces comienzan a aislarse de los demás. Cuando una persona tiene depresión, las cosas básicas de la vida, como tener una conversación sencilla con alguien, pueden parecer imposibles. Y eso a menudo puede hacer que las personas se vuelvan cerradas o antisociales. Cuando esto sucede, el desempeño laboral y las relaciones personales tienden a desmoronarse o terminar.

La depresión no tratada a largo plazo afecta la capacidad de una persona para atender sus necesidades básicas de salud. Cuando esto sucede, y no nos cuidamos, nos puede dejar vulnerables a otras enfermedades. Las investigaciones incluso han demostrado que las personas con depresión tienen más dificultades para beneficiarse del tratamiento de otras afecciones y enfermedades médicas. Los pacientes con depresión a largo plazo no tratada son más propensos a trastornos del sueño, enfermedades cardíacas, aumento o pérdida de peso, sistema inmunitario debilitado y dolor físico.

El suicidio tiene sus propios factores de riesgo y señales de advertencia, según la APA, que incluyen:

·        Hablar o escribir sobre la muerte o el suicidio con frecuencia.

·        Hablar de sentirse desesperanzado, indefenso, inútil, atrapado o ser una carga

·        Decir cosas como "Sería mejor si no estuviera aquí" o "Quiero salir".

·        Abuso de alcohol o drogas

·        Aislamiento social de amigos y familiares.

·        Comportamiento imprudente y arriesgado.

·        Cambios de humor severos

A continuación se presentan criterios diagnósticos de la depresión. Si usted, lector, presenta al menos 5 de los siguientes, por favor no dude en consultar a un especialista:

   Estado de ánimo decaído.
   Pérdida de interés o placer (por actividades o por otras personas).
   Pérdida importante de peso o aumento de peso (puede no aplicar si está haciendo dieta).
   Insomnio o hipersomnia (dormir mucho) casi todos los días.
   Inquietud o enlentecimiento en sus actividades.
   Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
   Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva.
   Disminución de la capacidad para concentrarse.
   Pensamientos de muerte, ideas o intentos suicidas.

Las causas de la depresión incluyen complejas interacciones de factores sociales, psicológicos y biológicos. Diversas circunstancias de la vida, por ejemplo, adversidades en la infancia, una pérdida y el desempleo, contribuyen al desarrollo de la depresión y pueden propiciarla. Independientemente de las causas, la literatura científica muestra que un tratamiento efectivo para la depresión es la Terapia Cognitivo Conductual y la toma de fármacos antidepresivos.

¿Estaré tomando medicamentos para siempre?

No todas las personas necesitan tomar medicamentos, no es obligación. Muchas personas tienen una buena respuesta a la terapia y pueden reducir sus síntomas de esa manera. Otras personas, sin embargo, pueden necesitar medicamentos, o simplemente pueden tomarlos y llevar el tratamiento psiquiátrico junto con el tratamiento psicológico.

Es importante saber que un proceso adecuado de terapia incluye una evaluación precisa de los síntomas y una estrategia prometedora para la reducción de los síntomas. Mientras la terapia progresa y la persona se va sintiendo mejor, la dosis del medicamento puede reducirse, o puede dejar de tomarse (siempre teniendo en cuenta las indicaciones del médico. No es conveniente automedicarse ni suspender de forma prematura el tratamiento).

El modelo cognitivo de la depresión

La terapia cognitivo conductual explica la depresión por medio de tres conceptos: la tríada cognitiva, los esquemas, y los errores cognitivos (errores en el procesamiento de la información).

La tríada cognitiva consiste en tres patrones cognitivos principales que inducen al paciente a considerarse a sí mismo, su futuro y sus experiencias de un modo idiosincrático.

o  El primer componente de la tríada se centra en la visión negativadel paciente acerca de sí mismo. El paciente se ve desgraciado, torpe, enfermo,con poca valía. Tiende a atribuir sus experiencias desagradables a un defectosuyo, de tipo psíquico, moral, o físico. Debido a este modo de ver las cosas,el paciente cree que, a causa de estos defectos, es un inútil, carece de valor. Tiende a subestimarse a criticarse a sí mismo en base a sus defectos. Por último, piensa que carece de los atributos que considera esenciales para lograrla alegría y felicidad.

o  El segundo componente de la tríada cognitiva se centra en latendencia del depresivo a interpretar sus experiencias de una manera negativa. Le parece que el mundo le hace demandas exageradas y/o le presenta obstáculos insuperables para alcanzar sus objetivos. Interpreta sus interacciones con elentorno, animado o inanimado, en términos de derrota o frustración.

o  El tercer componente de la tríada cognitiva se centra en la visión negativa acerca del futuro. Cuando la persona depresiva hace proyectos de gran alcance, está anticipando que sus dificultades o sufrimientos actuales continuarán indefinidamente. Espera penas, frustraciones y privacionesinterminables. Cuando piensa en hacerse cargo de una determinada tarea en un futuro inmediato, inevitablemente sus expectativas son de fracaso.

El modelo cognitivo considera el resto de los signos y síntomas del síndrome depresivo como consecuencia de los patrones cognitivos negativos. Por ejemplo, si el paciente piensa erróneamente que va a ser rechazado, reaccionará con el mismo efecto negativo (tristeza, enfado) que cuando el rechazo es real. Si piensa erróneamente que vive marginado de la sociedad, se sentirá solo. Los síntomas motivacionales (por ejemplo, poca fuerza de voluntad, deseos de escape y evitación, etc.) también pueden explicarse como consecuencia de las cogniciones negativas. La poca fuerza de voluntad viene provocada por el pesimismo y desesperación del paciente. Si esperamos un resultado negativo, no puede comprometerse a realizar una determinada tarea. Los deseos de suicidio pueden entenderse como expresión extrema del deseo de escapar a lo que parecen ser problemas irresolubles o una situación intolerable. El depresivo puede verse a sí mismo como una carga inútil y consecuentemente pensar que sería mejor para todos, incluido él mismo, si estuviese muerto. La creciente dependencia también se puede entender en términos cognitivos. Dado que el paciente se ve como inepto y dado que sobreestima la dificultad de las tareas, espera fracasar en todo. Así, tiende a buscar la ayuda y seguridad en otros que él considera más competentes y capacitados. Por último, el modelo cognitivo también puede explicar los síntomas físicos de la depresión. La apatía y las pocas energías pueden ser consecuencia de la creencia del paciente de que está predestinado a fracasar en todo cuanto se proponga. La visión negativa del futuro (sensación de futilidad) puede producir una “inhibición psicomotriz”.

El papel del terapeuta cognitivo es evaluar los distintos tipos de errores de pensamiento que presenta el paciente, sus esquemas, sus percepciones de sí mismo, de los demás y del futuro, qué experiencias tuvo a lo largo de la vida, que fueron generando tales creencias, y descubrir qué estrategias fue desarrollando a lo largo del tiempo para tratar de lidiar con los eventos que suceden en su vida. También evalúa las consecuencias que la depresión ha tenido en la vida del paciente, incluyendo aquellas actividades que el paciente solía realizar y que ahora ha dejado de hacer, o aquellas actividades a las que ahora le dedica mucho tiempo.

El terapeuta cognitivo ayuda al paciente a cuestionar sus percepciones erróneas, descubriendo explicaciones más realistas y basadas en evidencias, que le permiten cambiar la forma en que se percibe a sí mismo, a los demás y al futuro, y a desarrollar estrategias diferentes y más funcionales para lidiar con lo que sucede en su vida. Tales cambios ayudan a que el paciente reconecte con su vida, con sus metas y aspiraciones, con aquellas actividades y/o personas de las que se fue alejando.

Por otro lado, el terapeuta cognitivo ayuda al paciente a desarrollar sus recursos afectivos (que se refieren al manejo que tiene la persona de sus emociones), recursos sociales (que implican habilidades sociales y la capacidad de pedir ayuda si lo requiere), redes de apoyo (personas cercanas con las que pueda expresarse, desahogarse y pedir ayuda), habilidades para la resolución de problemas, o habilidades en ámbitos más específicos.

Recomendaciones generales

Tanto dentro del proceso de terapia, como fuera de ella, al paciente con depresión puede ayudarle desarrollar esos recursos, principalmente recursos sociales, cognitivos y afectivos. Por otro lado, le ayudará que trate de hacer las cosas que solía disfrutar. Aun si no se siente con ganas de hacerlas, pueden mejorar su estado de ánimo. Otras cosas que pueden ayudarle son:

·        Tratar de hacer alguna actividad física. Tan solo 30 minutos de caminatasal día pueden mejorar su estado de ánimo.

·        Tratar de mantener una hora regular para acostarse y levantarse.

·        Consumir alimentos saludables con regularidad.

·        Hacer lo que pueda y como pueda. Decidir qué es lo que debe hacer y quépuede posponer.

·        Tratar de interactuar con otras personas y hablar con quienes confíasobre cómo se siente.

·        Posponer decisiones importantes de la vida hasta que se sienta mejor.

·        Evitar el consumo de alcohol, nicotina o drogas, incluyendo medicamentosque no le han recetado.

Cómo ayudar a una persona con depresión:

•      Dígale claramente que quiere ayudarla, escucharla sin juzgarla y apoyarla.

•      Recabe más información sobre la depresión.

•      Anímela a solicitar ayuda profesional cuando sea posible. Ofrézcase a acompañarla a las citas médicas.

•      Si a dicha persona le prescriben medicación, ayúdela a tomarla de la forma prescrita. Tenga paciencia; la persona con depresións uele tardar algunas semanas en sentirse bien.

•      Ayúdela con las tareas cotidianas y a seguir pautas regulares de alimentación y sueño.

•      Anímela a hacer deporte regularmente y a participar en actividades sociales.

•      Anímela a centrarse en las cosas positivas y no en las negativas.

•      Si dicha persona piensa en hacerse daño a sí misma o ya se ha autolesionado intencionalmente, no la deje sola. Pida ayuda adicional a los servicios de emergencia o a un profesional sanitario. Entretanto, quite del alcance de dicha persona cosas tales como medicamentos, objetos afilados y armas de fuego.

•      Cuídese también usted. Procure buscar formas de relajarse y siga haciendo las cosas que le gustan.

Referencias

https://www.apa.org/topics/men-boys/depression

https://www.apa.org/monitor/2019/09/ce-corner-depression

Beck, A., Rush, A., Shaw, B. & Emery, G. (2010). Terapia cognitiva de la depresión (19ª edición).

https://health.usnews.com/health-care/patient-advice/articles/2017-04-21/what-are-the-risks-of-untreated-depression

https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion-sp

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